La imaginación gana terreno entre los factores que mejoran los resultados en los negocios. Así lo ha confirmado la neurociencia, y las organizaciones incorporan el concepto para ser más exitosas.

* Basado en el texto original de Silvia Damiano publicado en el blog de About My Brain

Muchos líderes, y personas en general, creen que la imaginación no es lo suficientemente valiosa cuando se trata de resolver problemas cotidianos. Sin embargo, es algo que todos podemos cultivar. De hecho, es un proceso cerebral que todos los humanos desarrollamos, incluso los que creen no tenerlo.

Afortunadamente, esto empieza a comprenderse, a partir de lo cual algunas organizaciones llevan la imaginación, la creatividad y la innovación a un nivel completamente nuevo. Un caso interesante es el de Buro Happold. Esta importante firma de ingeniería se especializa en arquitectura cinética. Han construido obras maestras en todo el mundo, diseñando estructuras que permiten el movimiento sin comprometer la integridad estructural general.

Entre sus proyectos se destaca el Museo Louvre Abu Dhabi. Inicialmente, esta obra desafió la imaginación de los ingenieros y diseñadores, que tuvieron que planificar cuidadosamente su construcción en lo que originalmente era una roca seca gigante. Tenían que imaginar dentro de sus mentes lo que aún no era visible por fuera.

La realidad es que imaginamos cosas incluso cuando no creemos hacerlo. Es un proceso que no podemos detener porque ocurre naturalmente en nuestro cerebro cada vez que la red “predeterminada” o “imaginaria” se activa. Cuando imaginamos, activamos los mismos caminos neuronales que en una experiencia real.

Sin embargo, los procesos cerebrales involucrados en la imaginación no se han entendido bien hasta hace poco. Varios estudios, incluyendo uno del investigador Alex Schlegel, del Dartmouth College en New Hampshire, ayudaron a desentrañar los misterios de la imaginación.

Schlegel descubrió que la actividad de lo que llamamos imaginación es el producto de una amplia red de neuronas que altera y manipula conscientemente imágenes, símbolos e ideas. Esto que los neurocientíficos denominan “espacio de trabajo mental” proporciona el intenso enfoque mental necesario para que surjan nuevas ideas y soluciones a problemas complejos. A los atletas de élite generalmente se les enseña a imaginar cómo sería lograr el objetivo que desean. Esa visualización los ayuda a estar mejor preparados para enfrentar un desafío.

En los negocios, sin embargo, tropezamos y luchamos en muchas situaciones tales como negociar con un cliente, dar feedback a un miembro del equipo o presentarlo en público. Es raro ver a las personas dedicando el tiempo para prepararse y practicar imaginando escenarios posibles.

Si lo vemos bien, cada logro en la historia humana, desde edificios increíbles, batallas ganadas o descubrimientos científicos, comenzó en los pensamientos de alguien que se atrevió a imaginar lo que podría ser posible y tuvo el coraje de implementarlo.

Muchas personas tienen miedo de dejar que su imaginación vuele porque les preocupa demasiado cómo hacer que eso suceda. Así, construyen barreras de inmediato y se dan por vencidos antes de comenzar siquiera.

Desarrollar la capacidad de imaginar el futuro es fundamental para desencadenar la innovación en los negocios. Estamos viviendo en una era de ideas, y tenemos que devolver el pensamiento creativo al lugar de trabajo. Para lograrlo, debemos cambiar el valor que asignamos al poder de la imaginación y fomentar políticas que puedan ayudar a las personas a descubrir su potencial imaginativo.

Los líderes empresariales necesitan practicar la imaginación y hablar abiertamente de ella, para que otros se sientan libres de hacer lo mismo. Las personas que consideramos genios, incluidos Leonardo da Vinci, Albert Einstein, Miguel Ángel, Thomas Jefferson, William Shakespeare, Mozart, Pascal, Charles Darwin y ejemplos más modernos como Bill Gates, Steve Jobs y Steven Spielberg, nunca se habrían vuelto notables sin la capacidad de usar esta inteligencia superior.

En la próxima nota, analizaremos cuatro importantes razones para activar el poder de la imaginación.

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