¿El peor momento para ser líderes?

“Para los gerentes, este es el peor momento para liderar. Primero, porque no pueden ser los jefes que ellos mismos tuvieron. Segundo, porque hoy son el jamón del sándwich: tienen una presión muy fuerte de los equipos y además, una alta dirección que te pide resultados de negocios”.

Este es el escenario que plantea Paula Molinari, especialista en recursos humanos, titular de la consultora Whalecom y docente de la Universidad Torcuato Di Tella, quien pasó por Córdoba para trabajar en un plan sobre liderazgo en Holcim.

Molinari asegura que las empresas deben dar herramientas a sus gerentes para que puedan liderar procesos de cambio.

Una de ellas es lograr “la sensibilización” a los cambios del contexto. “Con la velocidad que tiene todo, las empresas necesitan forzar a los que conducen para que miren afuera y entiendan los impactos de lo que pasa afuera en su propio negocio, o sea en sus clientes y en sus empleados”, dice.

Como en general la gente tiende a hacer siempre lo mismo, el cambio hay que impulsarlo. “Hay una situación de inestabilidad, donde el que no tiene capacidad para adaptarse a los cambios y no es resiliente empieza a ser disfuncional”, resalta.

Para la especialista, el gran problema que tienen los gerentes es que las personas que tienen a cargo “quieren del trabajo otras cosas” que antes no buscaban. Esto explica por qué la mala relación con el jefe esté entra las principales razones por las cuales los trabajadores renuncian.

“Los gerentes no pueden aplicar el modelo que aprendieron de sus jefes. Entre la presión de su gente y los resultados que pide la dirección, el gerente debe ser un verdadero equilibrista y eso genera un montón de estrés”, explica.

Esta situación se plantea en todos los rubros de la economía. “Hoy están más preparados los líderes de sectores más turbulentos, como en la tecnología, cuyos ciclos de lanzamiento se producen en días. Pero en aquellos rubros donde los ciclos son más largos, como el automotor, hay factores que le meten una vertiginosidad que antes no tenía”, advierte.

En este sentido, Molinari asegura que “la inestabilidad es el patrón”, por eso otra de las herramientas que necesita un líder es “la agilidad” de aprendizaje y para el cambio.

En ese marco, cree que es clave la tolerancia al error: “En un mundo donde hay tanto nivel de ambigüedad, no hay otra opción. No hay nadie que tenga las respuesta correctas. Si no está claro qué funciona, hay que ensayar”, explica.

Encuesta de clima

No sólo cambiaron las condiciones para los líderes, también se modificó el clima entre los empleados. “Hoy el mundo del trabajo se convirtió en una experiencia. Una vez que llegó a un nivel salarial y de protección, la gente busca estar bien, divertirse, desafíos, o sea, experiencias”, menciona.

Para Molinari, “las encuestas de clima no sirven más” porque no logran medir lo relacionado a las experiencias que buscan los empleados.

“La gente elige determinados atributos en los trabajos. Por eso, hay que relevar cuáles son las experiencias de los trabajadores. Ahí la figura del jefe se enaltece, porque es el principal generador de experiencias”, agrega.

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