Continuamos orientando nuestras actividades hacia la certificación como Empresa B. Valiosas experiencias solidarias con clientes.

El camino hacia la certificación como Empresa B es gratificante pero extenso, así que decidimos recorrer una de sus etapas en bicicleta. ¿Cómo es esto? Dentro de las acciones con impacto social que llevamos a cabo junto a clientes, organizamos con SKF, La Caja y Cargill experiencias relacionadas con las dos ruedas.

Uno de nuestros objetivos en Whalecom para este año es efectivamente alcanzar la certificación como Empresa B, para sumarnos así a las más de 1700 organizaciones de 70 países que persiguen el triple impacto. Es decir, asignar la misma importancia a los resultados económicos, sociales y ambientales, con un compromiso de mejora permanente y a largo plazo.

Repensándonos en este camino a ser B, nos dimos cuenta de que como consultora, al estar en contacto con una amplísima variedad de empresas, podíamos operar como facilitadores para conectar la vocación social que tienen naturalmente los empleados con la oportunidad de producir un impacto positivo en la comunidad o en el medio ambiente.

A partir de ello, cada vez que colaboramos con nuestros clientes en desarrollar determinadas habilidades como capacidad de liderazgo, trabajo en equipo, mejora continua o experiencia cliente, ofrecemos esa “milla extra”. De este modo el empleado, al mismo tiempo que trabaja sobre determinadas competencias o valores de la empresa, despliega esta voluntad social en una experiencia, haciendo concretamente algo por otras personas que pertenezcan a poblaciones vulnerables.

Clientes reales

Así nació el Proyecto Bicicletas en el cual participaron empleados de Cargill, La Caja y SKF. ¿En qué consistieron esas actividades? Estos empleados tuvieron que formar equipos y armar bicicletas para “clientes reales”, que resultaron ser chicos de diferentes barrios vulnerables. En los tres casos, esos clientes llegaron de sorpresa y plantearon desafíos adicionales a los que ya de entrada se les había propuesto a los participantes. Como resultado final, cada uno de los chicos se llevaba de regalo una bicicleta.

Cuando un colaborador experimenta que la empresa le propone metas trascendentes a su trabajo, y que los valores de la empresa no solo se enuncian sino que se viven dentro de lo que llamamos la experiencia empleado, el orgullo que despierta  pertenecer a una empresa así es fantástico. Genera felicidad y fortalece enormemente la marca empleadora de esa compañía.

Desde las empresas se mostraron satisfechos por los resultados. “Fue muy movilizante para todos. La gente se arremangó y se comprometió con la tarea encomendada, hubo un cambio de actitud notorio luego de la entrada de los chicos. Realmente fue muy poderoso el impacto en nuestros colaboradores. Poner a los chicos en el centro de la escena fue clave para que se vivan las competencias que queríamos desarrollar, y llegar así a esa fibra que activó la acción de nuestra gente”, nos comentó Mercedes Fernandez, Gerente de Capacitación y Desarrollo de SKF.

En todos los casos, el enlace con los pequeños “clientes” se concretó a través de distintas ONG. “La actividad superó nuestras expectativas. Incluso sirvió para generar una instancia posterior, ya que una vez finalizada la experiencia se organizó  una salida a la plaza, donde algunos aprendieron a usar la bicicleta, se sumaron chicos que no tenían y alguno de los otros se la prestaba. Así compartimos con los niños y los padres tardes de merienda que nos permitieron conocernos aún más”, contó Fernanda Beriau, de Bufón de Corte, acerca de lo sucedido en La Caja. Esta ONG participó también en el caso de Cargill.

Esa misma satisfacción nos quedó a quienes participamos desde Whalecom. Trabajamos, ayudamos, aprendimos y sembramos. Ahora vamos por más.

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