Las cuatro recomendaciones para sobrevivir y aprender a transitar con éxito estos  momentos turbulentos que plantea la coyuntura económica

Durante el mes de septiembre, Paula Molinari y Gonzalo Rossi, brindaron una charla abierta en la sede Rosetti sobre “Los miedos actuales y los aportes de las neurociencias para líderes”, donde se habló principalmente de lo que implica liderar gente en contextos de incertidumbre.

El tema tiene mucha relación, por cierto, con el proceso que atraviesa en estos días la Argentina en virtud de sus problemas macroeconómicos, que repercuten lógicamente al interior de las organizaciones.

Según Paula, quienes más sufren esta situación en las empresas son los mandos medios, ya que deben mitigar la incertidumbre de sus dirigidos a la vez que tratan de encontrar respuestas para una situación que también los afecta a ellos.

Gonzalo, en tanto, recordó que todas las sensaciones que determinan el estado de ánimo de las personas se dan en zonas del cerebro donde no tiene lugar el razonamiento lógico, motivo por el cual es más difícil desactivarlas de inmediato si no se posee un entrenamiento adecuado en técnicas específicas.

De este modo, ante el escenario de incertidumbre, lo que emerge con más fuerza a nivel emocional es la gente temerosa o enojada, no porque se haya modificado el statu quo, sino porque su idea de futuro está siendo derrumbada al cambiar de modo repentino demasiadas variables.

“Y cuando hablamos de qué podemos hacer para gestionar mejor la incertidumbre estamos luchando con esto, que es un poco más profundo que el pensamiento, porque tiene una base física que es cómo hace sinapsis cada uno de los líderes y colaboradores”, explicó.

Teniendo en cuenta ese panorama, Paula Molinari propuso lo que llamó “cuatro recomendaciones para sobrevivir”:

– Cuando las personas sienten miedo, una de las primeras reacciones es juntarse. Hay que alentar esa reacción. Que los mandos medios se reúnan y hablen. Que se manifiesten, compartan lo que sienten, vean que hay otros en su misma situación y busquen soluciones en conjunto.

– A veces son los pensamientos los que disparan la ansiedad, porque muestran como una amenaza gigante aquello que puede no serlo. Entonces es útil abordar cognitivamente el tema. Ofrecer información certera, que proceda de una voz confiable (por ejemplo, en este caso, llevar a un economista a que dé una charla), puede ayudarnos a lograr que la gente cambie sus pensamientos, que incorpore nuevos y baje de ese modo la ansiedad.

– Tal como ocurre en las manadas de monos, en las organizaciones todos miran al líder y están atentos a su actitud. Si el líder está tranquilo, siguen trabajando. Si ven otra cosa, se desorganizan y se dispersan. Por esa razón, en situaciones como la actual el líder debe estar presente, tiene que ser visto, ir a las distintas locaciones si es que existen, dar seguridad y calma. Las empresas deben propiciar instancias donde la gente pueda ver a los líderes, compartir momentos con ellos.

– Todas las situaciones de liderazgo son conversacionales. Hay que conversar de lo mal que nos sentimos. La gente necesita hablar de su preocupación, de sus emociones, de sus miedos. Debemos generar espacios para hablar de eso, que todos sientan que hay un ámbito de contención.

 

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